Vida con Propósito

“El propósito de la vida es descubrir su don.
El sentido de la vida está en regalar ese don”

David Viscott

Hace aproximadamente un año, cuando estaba embarazada de mi tercer hijo, Leonidas, tuve el peor momento de mi vida. Me enteré después del primer trimestre que tenía placenta previa y puesto que los médicos no pudieron hacer parar el sangrado, me pusieron en reposo de cama durante el resto del embarazo. Durante mi primer embarazo, sufrí del síndrome de HELLP de Preeclampsia, donde se comienza a tener insuficiencia hepática por presión alta.

Gracias a Dios, mi hijo Demitrius y yo nos recuperamos. Mi tercer embarazo causó hinchazón extrema y un viernes cuando tenía 32 semanas de embarazo, empecé a tener síntomas de preeclampsia (dolor de cabeza y náuseas extrema). Mi madre recogió a mis hijos Demitrius y Kyros. Kyros estaba llorando y me pidió que no me muriera. Todos sabíamos que algo iba a suceder definitivamente esa noche. 

Llegamos al hospital alrededor de las 3:30 am y se hicieron pruebas de rutina y la enfermera me pidió que descansara. Alrededor de las 7:30 de la mañana, empecé a sentir náuseas y le pedí a mi marido que me ayudara ir hacia el baño. No tenía nada en el estómago y simplemente vomité bilis. Mi dulce esposo me acercó a la cama y le dije que tenía la visión borrosa. Mi presión arterial había sido normal hasta entonces. Me acosté en la cama y todo lo que recuerdo eran mis ojos retroceder.

Cuando me desperté, estaba en cuidados intensivos (ICU) y no tenía idea de lo que había ocurrido. Al parecer, había desarrollado eclampsia y empecé a tener convulsiones. Tomó cerca de 10 enfermeras y médicos para estabilizarme; el anestesiólogo bromeó que tenía que darme 5 veces la cantidad de anestesia para calmarme. Un rabino y un sacerdote vinieron a platicar con mi marido  pues no sabían si iba a sobrevivir. También me informó de que dejé de respirar durante un minuto entero. Leonidas, nació con puntuaciones de APGAR muy bajas y tuvo que ser colocado en un NICU de Nivel 3. 

Durante mi estancia en la ICU, los neurólogos me dijeron que probablemente tenía daño cerebral por las convulsiones y el nivel de toxicidad que tenía en mi cuerpo. Les puedo decir que fue uno de los momentos más aterradores de mi vida. Le pedí a Dios que me ayudara con este proceso y lloré pensando cómo iba a cuidar de tres niños con daño cerebral. Bromeé por diciéndole a los médicos que todavía estaba loca, así que mi cerebro probablemente estaba muy bien. Empeze a caminar el día siguiente con la esperanza de conocer a mi bebé por primera vez. A primera vista, sólo lloré y oré por mi pequeño bebe. Él se graduó a un NICU de Nivel 2 y comenzó a beber la leche de mamá. Me sacaba la leche cada 2 horas hasta que Leo aprendió a amamantar por su cuenta. Pasamos 3 semanas en el NICU y cuando Leo llegó a 4 libras. 

Después de pasar por ese período tan terrible de mi vida, yo sabía que si Dios me mantuvo con vida, fue por un propósito. Yo morí por un minuto entero, pero todavía estoy aquí, bendecida con una segunda oportunidad de vivir. Sé que quiero vivir una vida con propósito para difundir el amor y la compasión por todo el mundo. Hay tanta gente en el mundo que necesitan bondad, que anhelan que alguien le tienda la mano y los ayude. La vida es demasiada corta para poner nuestra energía en cosas que no importan. Veo las bendiciones que tengo en mi vida, hay demasiadas para contar.

Desde que era una niña, mi corazón estaba lleno de amor. Después de todo lo que pasé y contar mis bendiciones, entiendo que mi propósito es el de amar a los demás. Me di cuenta de que el sentido de la vida es dar ese amor a aquellos que lo necesitan. Infinite Ahimsa se trata de amarte a ti mismo y encontrar todos los dones que te han dado con el fin de compartirlos con el mundo. Tu eres más de lo que crees que eres, tienes un propósito en la vida, todos tenemos un propósitoproposito. Tienes tanto valor y eres persona que es especial, el único que tiene que darse cuenta de esto eres tu.

Vale la pena vivir una vida con proposito, la vida es un regalo, la vida es preciosa y también lo son las personas y el mundo que nos rodea!